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Primera generación tienen en cuenta únicamente criterios negativos excluyentes a la hora de seleccionar en que ámbitos invierten. Cada fondo decide qué criterios son esos, pero de manera general se excluyen las inversiones en industrias vinculadas al armamento, al alcohol, al juego, al tabaco, las que fomentan la violencia, las que explotan a menores, las que destruyen la naturaleza, la industria pornográfica o aquellas empresas que utilizan técnicas contaminantes.
Segunda generación , incluyen también criterios positivos y eligen empresas con mejor comportamiento social y medioambiental.
A demás los de tercera y los de cuarta generación que avanzan aún más en criterios sociales y eligen empresas que tienen más compromiso con aspectos sociales.
Es complicado analizar cada caso y estudiar el comportamiento de las empresas por lo que tal y como explica el CEPES (Centro de Estudios, Persona y Sociedad de ESADE) a través de su Observatorio de los fondos de inversión éticos, ecológicos y solidarios en España “Para poder garantizar ante los inversores que la gestión de los fondos se realiza de forma coherente con los criterios establecidos en cada uno de ellos, se suele crear una institución de control. A veces, a esta institución se la denomina comité o comisión ética o de seguimiento, pero puede adoptar otros nombres. Estas instituciones suelen estar formadas por expertos en el campo de la ética empresarial y la responsabilidad corporativa, miembros de la comunidad académica, dirigentes de asociaciones u ONG, o bien personas de reconocida credibilidad pública, etc.”.
Actualmente el inversor tiene diversas posibilidades para elegir dónde rentabilizar sus ahorros, puesto que además de los fondos éticos, encontramos en el mercado los fondos solidarios. Hay que ceden una parte de los beneficios que generan a proyectos benéficos. El inversor no se asegura, si no lo estudia antes, que el fondo invierta en empresas éticas, se asegura de donar un porcentaje a una buena causa, eso sí. También es conveniente discernir los fondos éticos de los temáticos, aquellos que invierten en un área concreta por ejemplo energía verde.